¿Qué es una hernia discal y siempre hay que operar?
Una hernia discal lumbar ocurre cuando la parte interna gelatinosa de un disco (núcleo pulposo) empuja contra el anillo externo y comprime una raíz nerviosa. Es más frecuente en los niveles L4-L5 y L5-S1 y puede causar dolor irradiado a la pierna (ciática), entumecimiento o debilidad. Sin embargo, ver una hernia en la imagen no es por sí solo motivo de cirugía: una proporción notable de personas sin síntomas muestra una protrusión en la resonancia. La decisión se toma no solo por la resonancia, sino por los síntomas, la exploración neurológica y su concordancia con la imagen.
Primero el tratamiento conservador — la mayoría se recupera sin cirugía
En una hernia aguda, el primer enfoque no suele ser la cirugía. Con reposo relativo de corta duración, analgésicos y relajantes musculares, un programa de fisioterapia y ejercicio iniciado en el momento adecuado, y una infiltración epidural si es necesario, la mayoría de los pacientes mejoran de forma notable en 6-12 semanas. El objetivo es dar tiempo a la capacidad natural de curación de la columna; muchas hernias se reducen con el tiempo. Una cirugía precoz e innecesaria no deja al paciente mejor a largo plazo.
¿Cuándo se necesita realmente la cirugía?
La cirugía se plantea ante un dolor persistente de la pierna que no cede pese al tratamiento conservador y deteriora la calidad de vida, ante debilidad muscular progresiva (como pie caído) y, sobre todo, en ciertas urgencias. Para una decisión quirúrgica sólida, la resonancia, la exploración neurológica y la queja del paciente deben coincidir. El objetivo no es «eliminar por completo» el dolor, sino liberar la raíz nerviosa comprimida y preservar y restaurar la función; una expectativa realista es siempre más sana que las promesas con garantía.
Señales de alarma — situaciones que exigen evaluación urgente
Algunos síntomas requieren evaluación sin demora. La pérdida del control de la vejiga o el intestino, el entumecimiento alrededor del periné (anestesia en silla de montar) y una debilidad muscular grave de rápida progresión sugieren una urgencia llamada síndrome de cola de caballo y requieren evaluación quirúrgica sin demora. El dolor de espalda con fiebre, antecedentes de cáncer, dolor tras un traumatismo grave o pérdida de peso inexplicable son también señales de alarma que no deben ignorarse. Ante estos hallazgos, acuda a un centro sanitario lo antes posible.
Opciones quirúrgicas: microdiscectomía y método endoscópico
Cuando la cirugía es necesaria, el objetivo principal es retirar el fragmento herniado que comprime el nervio y dar espacio a la raíz. La microdiscectomía, realizada con una pequeña incisión bajo el microscopio, es un estándar fiable y eficaz, avalado por décadas de literatura. La discectomía endoscópica puede ofrecer un acceso más pequeño y una recuperación más rápida en casos bien seleccionados; pero no toda hernia se adapta a todo método, y la técnica «más nueva» no es la «más adecuada» para cada paciente. Qué técnica se aplica se determina considerando el nivel y el tipo de la hernia, la anatomía y el estado general del paciente en conjunto. En un paciente bien seleccionado, la técnica adecuada da resultados satisfactorios.